Notás que todas estas flores son parecidas?, todas las hice yo, me salen rápido y fácil en cualquier material y medida… es asi porque no son copias, son mias, tienen mi voz.



Todo lo creado tiene 10 pasos… y procesos que se repiten a través de esos 10 pasos (en mi grupo Alma Creadora en los meses de Junio de 2025 lo planteo detalladamente, te dejo las aulas listas para comprar al final) y si lo pensás bien, vas a ver que funciona así en todos los aspectos de la vida…
Y vos te vas a preguntar: TODO MARIELA?.. y yo convencidisima te voy a decir, SI!.
Todo proceso creativo transcurre en 10 pasos, lo que sucede es que algunos de esos 10 pasos demoran una eternidad y otros milisegundos, pero te tengo una excelente noticia… hoy te enterás de todo, y como te digo siempre, si querés el cuento corto los 10 pasos son:
- Intención, Inspiración, Forma, Expansión, Recorte, Escencia, Persistencia, Lenguaje, Mostrarlo, Manifestarlo.
Pará pará pará… vos me estas diciendo que la forma viene antes de manifestar la forma?… (leelo con la voz de fantino amiga!🤣).
Si, todo eso pasa antes por tu cuerpo energético… entonces muchas veces la culpa que le echamos al celular y nuestro eterno divagar en redes, en realidad está cumpliendo una función muy específica en nosotros que nos INUNDA, nos invade, a traves de los ojos como si ya lo hubiéramos echo en la vida real.
Antes de los celulares y de todo paso a paso, aunque vos pudieras ver en libros, en museos, o en la tele, el arte que te gustaría probar hacer debía pasar por un Art Journal (diario de arte) para probar las técnicas, un sketchbook para ver si era algo que podías bajar a tierra, incluso escribir era necesario para poder anotar los materiales, o los acabados que querías darle a algo y lo anotabas o intentabas «bajarlo»… nunca te preguntaste bajarlo de donde? y a dónde?.
Pasamos al cuento largo?… video del paso a paso con audio AQUI.
1. El mito de la forma correcta
Las recetas, en el arte como en muchos aspectos de la vida, no existen.
Y ya sé que me vas a decir: —Pero las recetas de cocina sí existen. Ni siquiera.
Las milanesas de mi mamá no se parecen a las mías y usamos la misma receta.
Porque entre la receta y el resultado hay una persona. Y esa persona hace toda la diferencia.
Hay una manera particular de sostener el pincel, una presión distinta sobre el marcador, una velocidad propia al cortar papel, un gesto único al pegar, pintar o escribir.
Porque cada humano es UNICO, y vos me dirás Mariela los chinos son todos iguales, 🤣🤣pero preguntale a un coreano a ver que le parece?… perdón el chiste malo.
Todo esos minimos gestos particulares dejan una marca. Una especie de huella digital creativa. Cada uno de nosotros somos un conjunto de habilidades comunes, que en distintos grados nos hace únicos, como si fueramos una asombrosa combinación de 4 simbles pares de letras que dan un número escalofriante de combinaciones… o sí… cómo el ADN🤣

Ese número es tan inmenso que supera por muchísimo la cantidad estimada de átomos en el universo observable. Es un número prácticamente imposible de escribir completo, dijo CHAT GPT…
Por eso la pregunta no es solamente cómo hacer algo. La pregunta es quién lo está haciendo.
Sin embargo, muchas veces buscamos respuestas como:
¿Cómo se dibuja una flor? – ¿Cómo se combinan los colores? – ¿Cómo se hace una composición armoniosa? – ¿Cuál es la técnica correcta?
Son preguntas naturales.
Buscamos tutoriales, referentes, cursos y explicaciones esperando encontrar la fórmula que garantice un buen resultado. Pensamos que si aprendemos suficientes técnicas llegará el día en que nuestras obras finalmente estarán «bien».
Pero el arte no funciona así.
Si existiera una única forma correcta de crear, todas las obras terminarían pareciéndose entre sí. Y, afortunadamente, no ocurre. Basta observar el trabajo de distintos artistas para descubrir que cada uno resuelve los mismos desafíos de manera diferente.
Una flor puede ser realista o imaginaria: puede estar hecha con acuarelas, collage, bordado o lápiz, puede transmitir alegría, nostalgia, calma o fuerza.
¿Cuál de todas esas opciones es la correcta? Todas. Y ninguna.
Porque en arte la pregunta importante no es si algo está bien o mal hecho, la pregunta es si expresa aquello que necesitabas expresar..
2. Cuando aprender se convierte en esconderse
Ver tutoriales no es malo. Pero ver no es aprender.
Ver es conocer. Y aunque parezca lo mismo, no lo es.
Hay algo curioso que sucede cuando vemos a alguien crear: Nuestro cerebro activa parte de los mismos circuitos que se activan cuando hacemos la acción nosotros mismos.
Por eso, después de ver muchos videos, sentimos que avanzamos.
Y algo de avance hay. Conocemos posibilidades, reconocemos materiales, descubrimos técnicas, pero todavía no «sabemos» hacerlas.
Saber implica poder repetir. Poder hacerlo una y otra vez. Poder equivocarse y volver a intentar, incluso ver las nuevas posibilidades que aparecen luego de ese error.
Y ahí aparece el verdadero problema: mientras observamos, no corremos riesgos.
Podemos admirar, comparar, juzgar, imaginar. Pero no podemos equivocarnos.
Y muchas veces la búsqueda obsesiva de la técnica correcta es, en realidad, una búsqueda de seguridad. Queremos evitar el error, queremos asegurarnos de que el resultado sea lindo.
Aprobado.
Admirado.
Pero la creatividad rara vez florece en terrenos completamente seguros.
Crear implica decidir.
Y cada decisión deja una huella personal.
3. El día que dejás de buscar afuera
Por eso que llega un momento en el que crecer ya no depende de incorporar más información, depende de desarrollar la confianza necesaria para elegir.
Elegir un color porque te atrae, elegir una forma porque te emociona, elegir un adorno y no otro porque tiene sentido para vos.
La técnica puede enseñarte posibilidades, pero ninguna técnica puede decirte quién sos.
Y lo más interesante es que una misma técnica, en manos distintas, se transforma en infinitas posibilidades. Esa parte del camino no se estudia. Se descubre creando.
4. Las huellas que dejás sin darte cuenta
Todos dejamos rastros, aunque no lo notemos.
Están en los colores, en los materiales que nos atraen, en las palabras que aparecen una y otra vez, en las imágenes que repetimos sin darnos cuenta: flores, mariposas, lunas, estrellas, corazones, pajaritos, fechas. Todos tenemos ESE ALGO que vuelve, que «insiste».
¿Qué aparece una y otra vez en tus trabajos?, ya te diste cuenta?
En las colecciones de Lora Bailora, nunca faltan las palabras, los sellos con textos y fechas. En las de alúa son sus muñequitas, en Stampería los paisajes, en American Crafts y aunque haya muchos diseñadores distintos, los colores vibrantes, lo geométrico y flores siempre esta en cada colección. Entonces, comprar colecciones que ya tienen todo hecho, también es «elegir» tu estilo. Incluso muchas grandes marcas tienen elementos que se repiten colección tras colección. Porque la identidad siempre deja rastros.
Y cuando elegís una colección porque te representa, también estás hablando de vos.
5. La obra que empieza a parecerse a vos
Aunque uses una colección completa, aunque sigas una propuesta, aunque hagas un proyecto guiado, siempre aparece algo tuyo.
Yo apostaría a que, si te dejo agregar un único detalle, elegirías aquello que te representa.
Esa flor, esa estrella, ese color, ese pequeño elemento es algo que te emociona, que te hace recordar algo, o un mojoncito a algun momento de tu vida.
Tus trabajos empiezan a parecerse a vos cuando dejás de limitarte a elegir entre opciones predeterminadas. Y empezás a decidir. Porque elegir es seleccionar entre posibilidades.
Pero decidir es involucrarte. Es dejar una marca, un rastro. Si querés seguir manteniendote «invisible» es una respuesta, si te morís de ganas que se note que algo es tuyo vas a entender ese «me falta algo»…
7. No estoy hablando de flores
Ni de adornitos, ni de colores, ni siquiera de arte.
Estoy hablando de la vida. De dejar de recibir pasivamente lo que llega.
De dejar de acomodar opciones creadas por otros, y empezar a decidir qué querés conservar.
Qué querés transformar.
Qué querés construir.
Tus obras hablan de vos, pero no porque tengan flores o mariposas, hablan de vos porque están llenas de decisiones, y son esas decisiones las que construyen una identidad.
En el arte. Y fuera de él.
Porque al final, encontrar una voz propia no consiste en inventar algo que nunca existió.
Consiste en reconocer lo que siempre estuvo ahí.
Esperando que le hagas lugar, y dejarlo brillar, esperando a que SEAS HUMANO.
8. Los 10 pasos de las creaciones
Toda creacion pasa por diez pasitos, de estos diez pasos que acompaño con imágenes, algunos son como «naturales», orgánicos, fáciles y otros requieren de una entereza que madre y Dios mio… entonces no es soplar y hacer botellas claro que no pero conociéndolos seguro que te reconocés en algunos, que otros te han pasado y que de otros no tenías ni idea y quizás es lo que te estaba faltando para sentir que una obra finalmente Si lleva tu voz.




