Ya te dije que una de mis formas de sanar es escribiendo, y también te prometí que no ibas a encontrar más post tristes en mi blog; si perdí a mi mamá, y no es fácil vivir mi vida después de tantos años sin sus rutinas y sí también estoy un poco desorientada, pero este es un nuevo comienzo. No es el final de nada. Ella y yo ya no seremos en esta vida, pero seguimos una dentro de la otra, no tengo pruebas, pero tampoco dudas.

Escribirte como te hablo en mis aulas. Ese es mi objetivo en mi 2026.

Escribirte sin AI, escribirte como pueda y que nos ayude a ambas a reflexionar un poquito cada vez que pueda sobre las energías que se van moviendo en las distintas semanas y meses (no astrología pero pega en el palo), y dejarte por acá un resumito de las clases eso me encantaría, no sé si podré siempre, pero voy a intentarlo.

Esta semana en mis aulas tocaría hablar sobre el circulo, sobre color y frecuencias y decidí compartirte un poquito de esa clase acá en tu email.

No vemos el mundo como es, lo vemos como somos.

Anaïs Nin

Solo vemos una fracción del mundo, vas a elegir la buena o la mala?

LECTURA PERSONALIZADA DE TU OBRA DE ARTE , ENCONTRÁ RESPUESTAS EN TUS TRABAJOS DE ARTE . MANDAME UN MENSAJITO CON EL ICONO DE WASSAP QUE VES EN PANTALLA.

Tu corazón como un canal. Solo vemos una fracción del mundo, vas a elegir la buena o la mala?
😉 El llamado de tu creatividad y tu mirada única del mundo

Todo empieza con un llamado. Ese empujoncito interno que te invita a crear, a frenar un segundo y mirarte de verdad. Yo a eso le digo: el oficio sagrado de ver con el corazón.

Porque hay algo clave que no siempre dimensionamos: nadie ve el mundo como vos lo ves. Nadie. Tu historia, lo que viviste, lo que sentís… todo eso arma el lente con el que mirás. Y desde ahí creás.

Como artistas somos una maquinita hermosa: agarramos lo pesado, lo confuso, lo que duele o incomoda… y lo transformamos. En color, en textura, en formas, en páginas, en objetos. Pero eso no pasa solo por la técnica. Pasa porque vos sos el canal. Y eso no se puede copiar.

Tu alma —que no es nada tímida— insiste. Empuja. No quiere esperar. Y cuando no le das espacio para crear, se distrae: scrollea, guarda ideas, acumula inspiración como si fueran ex novios que ya sabés que no van a ningún lado. Mira tanto que se satura… y en ese exceso, pierde el deseo.

A mí también me pasa. Me entusiasmo con algo, empiezo a ver mil versiones, mil tutoriales… y en un momento se pincha. Aparece ese pensamiento: “ya está todo hecho”, “¿para qué lo voy a hacer yo?”.

Y ahí es donde te lo digo claro: error.

No importa cuántas veces algo haya sido hecho. Nunca fue hecho desde vos. Y ahí está la diferencia.

Podés ver mil ideas, sí. Podés nutrirte, aprender, inspirarte. Pero tu forma de hacer —tu ritmo, tus decisiones, lo que elegís mostrar y lo que no— es lo que deja huella. Eso no lo reemplaza ninguna tendencia, ni ninguna máquina.

Pensalo así: como cuando jugamos al Uno y el 6 y el 9 generan discusión. Depende desde dónde lo mires. Y ambos pueden tener sentido. Bueno, con la creatividad pasa lo mismo.

No hay una sola forma correcta de ver, de hacer o de interpretar. Hay muchas. Y cuanto más te abrís a eso, más coherente se vuelve tu propio camino.

Nuestra percepción no es neutra. Está atravesada por lo que vivimos, por cómo nos sentimos, por lo que creemos. Cambia con el tiempo, se mueve, se expande. Y eso no es un problema: es potencia.

Porque lo que ves dice mucho de vos. Y lo que hacés con eso… aún más.

Por eso crear no es solo “hacer algo lindo”. Es una forma de procesar, de ordenar, de entender. Es una manera de estar en el mundo con presencia.

Cuando aceptás que tu mirada es válida —aunque no sea perfecta, aunque no sea “nueva”— dejás de compararte tanto y empezás a habitar lo tuyo.

Y desde ahí pasa algo interesante: ya no necesitás copiar. Empezás a dialogar. Con ideas, con otras personas, con lo que ves. Y en ese intercambio, creces.

Al final, no se trata de encontrar la forma correcta de mirar, sino de animarte a sostener la tuya… y al mismo tiempo, abrirte a que puede cambiar.

Ahí es donde la creatividad deja de ser presión… y se vuelve camino.

Y puedo ayudarte leyendo tu campo gráfico de forma personalizada… mandame un mensajito y encontrá las respuestas que están disponibles ahora mismo para vos.

La Magia de la Biología y el Color 🎨

Tenemos un superpoder biológico: nuestras retinas están entrenadas ancestralmente para distinguir matices infinitos. El color no es solo estética, es vibración. Mientras el rojo te da fuerza, el violeta te transforma. Y aprendiendo las técnicas para mezclar colores, realmente podemos tener un IDIOMA que no necesita de palabras, una especie de abrazo visual que trasciende toda barrera.

Aprender color es SUMARLE VALOR a tus creaciones. Yo te enseño en Coloretas muy practicamente todos los fundamentos y hacemos mini obras para practicar. Se empieza con poquito y creeme es un curso que no te vas a querer perder!

Pero si no querés hacer un curso te dejo este mini ejercicio para que practiques con los colores que ya tenés, yo los hice con Acuarelas, pero vos podes usar cuaqlquier medio de color.

Solo vemos una fracción del mundo, vas a elegir la buena o la mala¿

El Tiempo del Hacer y el Límite

Crear no es un proceso lineal, como todo en la vida requiere paciencia; lo del tiempo tiene muchas miradas como te cuento en este post, pero a lo que seguro vas a tener que respetar es el tiempo de curado para que el material se asiente, es el tiempo de secado para trabajar capa por capa, o de apurarlo si queremos mezclar las cosas… incluso proteger lo que amamos podemos hacerlo con veladuras, barnices o poniendo limites y enmarcando los trabajos.

Aprender a proteger y a poner límites en tu obra, más si logramos un esfumado smooth en el papel, es también poder poner límites suaves y firmes en nuestra vida y en el día a día proteger lo propio, noes alejar ni abandonar. Aprender a cerrar nuestras obras es fundamental para poner el ojo del observador, donde realmente está el mensaje.

🧲 El Bien Común

Cuidar tu espíritu a través del arte es tu ofrenda al mundo. cada vez que sos feliz, estás haciendo el trabajo que viniste a hacer. Yo sé que tenemos mil creencias de que ser adultos responsables es ser serios, pero eso no significa alejarse la alegria, del gozo, de poder ver la belleza en las cosas chicas y de no perder nuestra capacidad de asombro, probá pinta hacé porque esa es lluz que como velitas venimos a compartir sin necesidad de apagarnos para que brillen otros.

Vinimos a hacer el bien y a contagiar alegría.

¡A pintar, a bailar y a disfrutar, que el mundo como un gran rompecabezas nos necesita a todos presentes!

Te dejo la clase completa por 7 dias completamente sin cargo.

Por favor acceder para comentar.