Y esto lo cambia todo en mí, pero el afuera sigue como antes. Como antes de la terapia intensiva, como antes de las idas a Cordoba todos los dias, como antes de los silencios. Como antes de los mal dormir, como antes de sus manos calentitas en las mias.
La gente sigue en sus trabajos, sus chats, sus memes y yó atontada, por perderla a ella y por perder mi rol en su vida.
Su vida que era un poco mía, mi vida que era un poco de ella.
Quiero permitirme este proceso sin dar explicaciones, quiero el silencio.
Necesito el espacio y el aire liviano. Hay muchas cosas que ordenar y si leíste mi artículo anterior sabras que aunque probable no esperaba este final.
Esta es la ultima vez que me vas a ver escribiendo de ella desde el dolor, espero en un tiempo recordarla en las bancadas para que dé clases, en fotos ayudándome en mis talleres y ella acompañando mis viejes, porque todo eso también pasó y fué lo que más nos unió yo no vivía con ella, ella fué cuidada, respetada y protegida también por sus otros hijos de y de otras maneras, cada uno dió lo pudo dar y yo lo entendí bien.
Se fué durmiendo, sin dolor. Qué más quisiéramos todos que sea asi.
Gracias por todo má. Fuiste la mejor maestra en mi vida. fuiste mi aguila guerrera.

